María Eugenia Vidal cerró Ferrobaires. Uno de los trabajadores de la empresa, murió de un infarto al ser despedido. La desesperación mata. La tristeza mata. La injusticia mata

Uno de los trabajadores despedidos a causa del cierre de Ferrobaires por parte de la gobernadora María Eugenia Vidal, falleció como consecuencia de un infarto. Se trata de Eduardo Fernández, un trabajador que tenia muchos años de vida entregado al servicio del ferrocarril.

Eduardo Fernández trabajaba en Ferrobaires y resultó despedido por la gobernadora María Eugenia Vidal.

A raíz de esto, Fernández falleció de un infarto.

Así lo contó su compañero, Jorge Omar Medrano, en las redes sociales:

"Hoy no solo se esta perdiendo el trabajo en Ferrobaires, se nos fue un compañero de trabajo Eduardo Fernández quien tenia muchos años de vida entregado al servicio del ferrocarril y que por esta llamada Leona o Hiena la Señora María Eugenia Vidal Gobernadora de la Provincias de Bs. As. a través de un Decreto cerro Ferrobaires, cuando el compañero fue citado para recibir la noticia que se quedo sin trabajo no soporto tamaña noticia, lo cual le produjo un infarto sin posibilidad de seguir con vida. Tengan cuidado Gobernantes no tienen derecho a tamaña malicia para los trabajadores Argentinos".

“Estos son peores que los de los 90”

Oscar Rodríguez es otro trabajador de Ferrobaires que ya se encuentra en condiciones de jubilarse y no le afecta el cierre de la empresa estatal. Sin embargo, explicó en un emocionado testimonio que “la situación es muy difícil” porque hay gente que dependía de ese trabajo para vivir y tener una obra social. Asimismo, dijo: “nos echan y nos arreglan con unos pesos”.

“No van a tener aportes jubilatorios, no van a tener IOMA y a nuestra edad conseguir un trabajo, luego de años en esto, es muy difícil. Yo pensaba irme de otra manera, pensaba entregar el bastón y decir ahora seguí vos, pero no voy a tener la suerte”, contó el hombre con más de 50 años en el sector ferroviario al portal Bragado Informa.

Asimismo, Rodríguez en un tono claramente emocionado continuó: “lo difícil es darle una respuesta a toda la gente. Hay gente que te entiende y gente que no te entiende. Hay gente que está en estado crítico, con la que hemos compartido muchas cosas inclusive y es difícil, muy difícil”.

A su vez, reconoció que “esperaba otra cosa” y con lágrimas en sus ojos siguió: “si esta gente lo quiere así que Dios los bendiga, pero que no les dejen agarrar más porque son peores que los otros”. Luego, comparó la situación con la ocurrida durante el menemismo: “nosotros en el ’94 la pasamos mal pero nos dieron soluciones, pero acá no hay nada y aparte te mienten”.


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