Más adelante afirmó que "no podemos volver atrás", y agradeció a los trabajadores y a los empresarios el apoyo brindado a Cristina. "Cuando se dieron cuenta de que la Presidenta no pactaría, la atacaron (...) No les bastó con destruir el país en 2002. Nos prometieron un Congreso sin hegemonías y lo convirtieron en una máquina de impedir", agregó.
Por último, alertó que la lucha política "no puede convertirse en una lucha dirigencial. No importa el lugar que ocupemos cada uno. Lo importante es consolidar un modelo productivo donde el producto vuelva a distribuirse 50 por ciento para el trabajo y 50 por ciento para el capital". Y reclamó terminar con el "discurso destructivo" que le atribuye a los trabajadores la responsabilidad de la inflación.

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