"La dependencia del sistema financiero internacional llega como consecuencia de las políticas del gobierno de Mauricio Macri"

El investigador asociado de la Escuela de Negocios de Columbia University en Nueva York, profesor de la UNLP y la UBA y Doctor en economía de la Brown University, Martín Guzman, advierte que "la salida que se eligió para la corrida profundiza los problemas".

"Lo que busca el gobierno, es que el acuerdo con el FMI reacomode la posibilidad de conseguir financiamiento privado. Pero lo realmente importante pasa por lo que significa haber llegado a este punto y las implicancias que tiene para el futuro de Argentina", señala Guzmán.

Al respecto, explica que "la principal es una pérdida de autonomía. No hay vuelta con esto: Argentina tendrá que moverse de ahora en más bajo las reglas de las finanzas internacionales. La dependencia del sistema financiero internacional llega como consecuencia de las políticas de este gobierno".

"La secuencia fue la siguiente. Tenías que resolver un conjunto de desequilibrios macroeconómicos, para darle continuidad a cualquier programa de desarrollo. La estrategia tuvo dos pilares: buscar una reducción gradual del déficit primario, y una política monetaria de metas de inflación que apuntaba a bajarla a un dígito en tres años. Lo que decían es: Ahora vinimos nosotros, tomamos medidas que van a generar confianza, va a haber una lluvia de inversiones de un mundo que está encantado con nosotros y creceremos de manera sostenible. En esa historia todo cerraba: si crecía tu producción de exportables, resolvías el desequilibrio externo. Si eso pasaba también aumentaba la demanda por pesos y rescatabas las Lebacs sin generar efectos inflacionarios. Y en ese mundo color de rosas, aumentaba la recaudación por el crecimiento. Bueno, nada de eso pasó. Lo que se atrajo fue inversión especulativa, no inversión real. La recuperación de 2017 no fue sostenible, estuvo basada en el endeudamiento. Y lo que pasó este mes es que los mercados revisaron drásticamente sus expectativas sobre la Argentina. Ya no se cree que la estrategia del gobierno pueda aumentar la producción de exportables como prometía. En mayo te dijeron que con los precios relativos que tenía Argentina y las expectativas de productividad, no había forma de sostener el déficit de cuenta corriente, que quiere decir que no hay forma de sostener el valor del peso. Y así muchos de los que tenían posiciones en pesos se fueron al dólar, lo que llevó a la crisis cambiaria", desarrolla el economista.

En este contexto, Guzmán expresa que "pasados dos años y medio de este gobierno, los desequilibrios macroeconómicos son aún más profundos que cuando comenzaron. Y la sociedad queda expuesta a más riesgo de acá en adelante. Sigue habiendo mucha deuda del BCRA, que irá venciendo, y en cada vencimiento el país será rehén del humor de los mercados y sus expectativas sobre el país. De modo que habrá momentos en que se podrá renovar tranquilamente, y otros en los que habrá tensiones cambiarias. Y la forma en que se salió de la crisis cambiaria profundiza los problemas. El BCRA sigue arriesgando al disparar una bola de nieve de Lebacs, que deja a la economía más vulnerable a futuro, en lugar de tomar una actitud más prudente que entienda que la velocidad de la desinflación no puede exceder a la velocidad con la que se resuelvan los otros desequilibrios. Ese empecinamiento es el causante de la profundización de los desequilibrios externos y de la dependencia de las finanzas internacionales".

"Empecemos por aclarar algo sobre el rol del FMI -manifiesta Guzmán-. Hay una historia de buenos y malos, que el gobierno alimenta, según la cual antes el FMI era malo pero ahora cambió, es más sensible socialmente y aprendió de sus errores. Pero el mundo no funciona así. ¿De verdad alguien puede creer el cuento de que cuando un consejo directivo toma decisiones lo va a hacer en función de lo que es lo mejor para la gente, aún si eso va en contra de los intereses que ese consejo representa? Para entender qué posición tomará el FMI, hay que entender los intereses de quienes dirigen al FMI. Y para entender esos intereses, hay que mirar la distribución de poder entre países y quienes son los que ejercen efectivamente el poder de voto de esos países. La realidad es que la posición del FMI está determinada por las economías avanzadas, y dentro de ellas principalmente por Estados Unidos, que es el único que tiene poder de veto sobre las decisiones del consejo directivo. Y a su vez, y acá está el meollo de la cuestión, lo que decide Estados Unidos está enormemente influenciado por el lobby de su sistema financiero. El FMI no es un simple prestamista. No da préstamos sino programas de préstamo, que no es lo mismo. Esos programas están alineados con los intereses de los que aportan la masa más importante de dólares. De modo que el programa económico que siga nuestro país no estará en línea con un modelo de desarrollo acorde nuestras necesidades, sino con un modelo acorde con los intereses de quienes le prestaron o le prestarán al país. Eso es lo que quiere decir tener que jugar con las reglas de las finanzas internacionales".

Fuente: LPO

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