"Ya se lo dije a Mauricio, me bajo".
Todo empezó cuando el secretario de prensa, Miguel de Godoy, irrumpió en la reunión del gabinete PRO, ayer, renegando de que se haya ventilado la interna entre Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta en sus más delicados detalles.
Por caso, que el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, haya difundido que la continuidad del Gobierno de Mauricio Macri era R. Larreta, a manera de repeler otra opinión, como que Michetti ocuparía el área -en un eventual Gobierno porteño- con el actual titular de Rentas, Carlos Walter.
Para más, Larreta -que desparramó afiches propios de campaña- organizó un almuerzo del bloque, que desairó un grupo de michettistas. Grindetti le reprochó a «Gaby» que armara una fundación para conformar equipos propios. Michetti refutó con que ninguno de sus aliados le sale a hacer campaña. Subió el tono y la temperatura de la reunión a la que Macri intentó enfriar con cierto dejo de autoritarismo.
Hasta que se le quebró la voz a la candidata, y afirmó que su renuncia a la postulación estaba lista para cuando Macri la requiriera.
La demora del jefe porteño en bendecir a uno u otro le provoca que ya no pueda contener la puja.
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