Hay que descartar por completo que ellas tengan un proyecto personal de lucro o beneficio personal.
Son mujeres de entre 80 y 94 años que nunca en su vida han tenido actividad empresaria y jamás podrían haber controlado o auditado.
Tuvieron un exceso de confianza y de afecto.
Creyeron que habían logrado la rehabilitación de ellos (los hermanos Sergio y Pablo Schoklender), dándoles la oportunidad de un empleo".
EDUARDO BARCESAT, ABOGADO DE LA FUNDACIÓN MADRES DE PLAZA DE MAYO.

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