martes, 12 de noviembre de 2013

El vicepresidente a cargo de la Presidencia, Amado Boudou, destacó que el Gobierno "no se deja empujar por la tapa de un diario o de un grupo mediático, ni un solo día"

El vicepresidente a cargo de la Presidencia, Amado Boudou, afirmó hoy que desde el año 2003 el poder político volvió a ser eso y no se dejó extorsionar. Dijo que hay que apoyar a la creación y difusión de la cultura argentina. 



Amado Boudou encabezó esta tarde un acto en la Universidad Nacional de Quilmes donde se inauguraron aulas especiales de imagen y video y un estudio de televisión, además de obras en el Departamento de Economía y Administración, y se firmaron comodatos por el equipamiento e instalación para los Centros Públicos de Producción Audiovisual (CEPAS) de catorce universidades nacionales.

En su discurso, Boudou destacó las consecuencias de algunos casos en que la priorización de artistas extranjeros “termina en tragedia cultural” por lo cual señaló que “hay que apoyar y aportar fondos a la creación y difusión de la cultura argentina”.

Destacó que “a partir de la llegada de Néstor Kirchner, el poder político volvió a ser eso, la decisión soberana por el pueblo expresada por liderazgos que no se dejaron extorsionar, que no se dejan ni un solo día empujar por la tapa de un diario o de un grupo mediático que quiere llevarse por delante al gobierno”.

“Cómo no nos van a pegar” algunos grupos mediáticos, sostuvo, “si le sacamos toda la publicidad que recibían de las AFJP”. “Los dueños del capital junto con los dueños de la comunicación ocultaban” al pueblo sus manejos económicos, dijo, “y por eso nos castigan y nos pegan, pero nos pone recontentos que nos sigan castigando y pegando por eso”.

Recordó que cuando cerraban cientos de fábricas en la última crisis económica, “el Grupo Clarín concentraba y se hacía cada vez más grandote, y era cada vez una carga más pesada para el conjunto de la Nación, y además tomaban decisiones por todos porque se ponían por encima del poder político para extorsionar a los gobiernos y obligarlos a tomar medidas”.

“Por eso –agregó- un país que había tirado por la ventana la educación pública, que le había sacado el 13 por ciento a los maestros, a los no docentes, que había congelado la posibilidad de incorporar nuevos cargos en sus universidades, un país en el cual el poder político estaba devaluado al punto que un ministro de Economía al que nadie había votado mandó a los científicos e investigadores a lavar los platos, parecía entonces que era natural, pero ese país se acabó definitivamente”.



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