sábado, 23 de agosto de 2014

"Todos nuestros ahorros y todo nuestro trabajo de estos seis meses fueron pasados por arriba por la topadora", dijo Angélica, desalojada del barrio Papa Francisco

"Tengo miedo de que mi hijo nazca en la calle", dijo Yeseña, de 18 años. Las familias desalojadas del barrio Papa Francisco no saben cuál será su futuro. Se debaten entra las posibilidades de ir a los paradores del Gobierno de la Ciudad y volver a alquilar en la Villa 20. Temen quedarse sin lugar al que ir.

Las familias que fueron desalojadas hoy del barrio Papa Francisco, en un operativo de la Policía Metropolitana y Gendarmería, no saben dónde cuál será su futuro, y se debatían entre alojarse en los paradores del Gobierno de la Ciudad, volver a alquilar a la Villa 20 o quedarse sin lugar al que ir.

Angélica, de 52 años, convivía en el barrio con el marido, cinco hijos, la pareja del hijo mayor y dos nietos. "Nosotros vivíamos en la Villa 20 y pagábamos 1.800 pesos mensuales para alquilar un departamentito muy chico, por eso, ni bien tomaron estas tierras nos vinimos a marcar un lote", explicó.

"Todos nuestros ahorros y todo nuestro trabajo de estos seis meses fueron pasados por arriba por la topadora, adelante de nuestros ojos: habíamos comprado cemento, arena, hierro y ladrillo, ya estábamos levantando nuestras propias paredes y hoy terminamos en la calle", declaró.

Y agregó: “Vinieron a las siete de la mañana, entraron a los gritos y nos sacaron a empujones y palazos. Apenas pudimos rescatar lo puesto y alguna otra cosa. Ni los chicos ni nosotros comimos ni tomamos nada hasta este momento".

Sobre los paradores en los que pueden alojarse dijo: “¿Qué solución es esa? Además, todas las familias desalojadas de acá ya deben estar buscando alquilar en la villa y lo que no esté ya ocupado, lo deben cobrar a precio de fortuna".

Yeseña, de 18 años, también vivía en el barrio. Ella está embarazada de ocho meses y en pareja con Martín, de 19. "Yo trabajo de doméstica y mi marido hace changas. No podíamos sostener un alquiler de 1.700 pesos en la villa y por eso nos vinimos a la toma desde el primer día", contó.

"Como ya pasaron más de seis meses, pensamos que nos íbamos a quedar acá definitivamente, y mi marido había empezado a construir una casilla de ladrillo y chapa que hoy nos tiraron abajo", explicó.

"Ni mi marido ni yo tenemos familia en Buenos Aires y no sabemos qué vamos a hacer esta noche, porque nadie del Gobierno de la Ciudad nos vino a proponer nada. Estamos esperando que alguien nos dé una explicación y una alternativa, porque tengo miedo de que mi hijo nazca en la calle", concluyó la joven.






Fuente: Infonews

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